Alimentación en la hiperplasia prostática benigna, daño del alcohol

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Dieta en la hiperplasia prostática benigna y la prostatitis crónica, perjuicios del alcohol

Principios básicos de la alimentación en la HPB y la prostatitis crónica

Existen muchas reglas en este tema, pero la más importante es: no te hagas daño a ti mismo. La esencia de la alimentación en la HPB, y en general ante los síntomas de enfermedades de la próstata en los hombres, que contribuirá a la recuperación, consiste en comer no un poco de todo, sino un poco de todo lo que está permitido de manera limitada.

Le propongo que, al leer este artículo, realice un pequeño cambio en su vida y llene el espacio libre de su conciencia con información que, a futuro, solo le beneficiará.
En cualquier hospital, la base de la terapia médica para enfermedades graves es la aplicación de una infusión intravenosa, y una de sus funciones es aumentar la absorción de los medicamentos mediante la mejora temporal de la circulación. El líquido administrado aumenta la fluidez de la sangre. Esta dilución temporal reduce tanto los síntomas dolorosos como el riesgo de complicaciones. Una y otra vez me doy cuenta de que el ser humano no inventa nada, solo observa. La alimentación limitada en la hiperplasia prostática benigna, la dieta en la prostatitis crónica o con cualquier otro diagnóstico, es lo mismo que una infusión intravenosa, solo que natural y absolutamente inofensiva si la dieta está cuidadosamente equilibrada. La comida es nuestra energía, y si hay enfermedad, la cantidad de comida debe ser exactamente la necesaria para la actividad vital normal. La salud termina cuando comienza el exceso de comida en el estómago. Este es probablemente el primer principio básico en el tratamiento de la hiperplasia prostática. El segundo principio consiste en que la dieta es útil para la persona que utiliza plenamente la energía de los alimentos. Quien solo se limita y, tras comer, espera mejoras desde un cómodo sofá sin hacer nada, no obtendrá beneficio alguno, salvo tal vez un ligero retraso en el avance de la enfermedad. Aliviar el estómago no entrena nada, y una dieta sin movimiento es ficción, no recuperación.

Régimen alimenticio y características individuales

Una de las causas de la hiperplasia prostática benigna es un mal funcionamiento de las glándulas endocrinas. El sistema endocrino se regula cuando descansa más y no se sobrecarga durante la digestión. Ninguno de estos dos factores debe ser ignorado. Si su alimentación era, por ejemplo, de tres comidas al día, considere pasar a un régimen moderado de dos comidas. Si debido a otras enfermedades le han indicado comer cinco veces al día, intente reducir a tres o cuatro y, una o dos semanas después del cambio, realice los análisis de sangre necesarios. Ellos lo aclararán todo, y la decisión sobre el régimen alimenticio se tomará por sí misma.

Usted mismo es su nutricionista

Ningún nutricionista, por más experimentado que sea, equilibrará perfectamente su menú, aunque tenga el rango de académico (en el mejor de los casos le recomendará no excederse). No funcionará porque cada persona es única, porque comerá sin él y, al fin y al cabo, porque existen muchas tentaciones alimenticias a su alrededor. El médico solo puede ayudar con recomendaciones.

De la comida, a veces, también se puede descansar

Tengo una visión muy positiva de los días de ayuno (ayuno de un día, siempre con agua), a diferencia de abstinencias prolongadas. Considero que no se requiere preparación especial para ellos. En 24 horas, el cuerpo no se deshidrata significativamente y las reservas de energía permiten realizar actividad física moderada. Se produce una limpieza parcial. Normalmente, no surge estrés por el hambre. En general, solo beneficios. Y si este procedimiento le resulta cómodo y decide mantenerlo, no olvide la respiración durante esas horas. El oxígeno quema (oxida) los productos de desecho, contribuyendo a su eliminación. Si se va a limpiar, que sea de manera completa. La frecuencia de los ayunos de 24 horas puede ser de 1 vez cada 7–10 días, o incluso cada dos semanas.

Cuanto más dolorosos los síntomas, más estricta la dieta

Algunos consejos para quienes seguirán el método “Sin hiperplasia prostática benigna”:

  • Por supuesto, cuanto más dolorosos sean los síntomas, más estricta debe ser la dieta al inicio, pero sin excesos. Si su régimen alimenticio es riguroso, requiere un control adecuado. Vigile la dinámica de la pérdida de peso, evitando valores críticos, la cantidad de líquidos ingeridos e incluso la duración de su retención en el tracto gastrointestinal y urinario para evitar deshidratación.
  • Si durante el tratamiento o posteriormente surge un deseo irresistible de comer en exceso, lo mejor es hacerlo después de actividad física.
  • Lo más adecuado es seguir el principio simple que reflejan decenas de proverbios populares: consumir los productos limitados, grasas y proteínas animales en la primera mitad del día. El cuerpo podrá procesar gran parte de ellos antes de dormir, minimizando así la intensidad de futuros espasmos nocturnos. Cerca de la noche, el menú debe ser incluso vegano (sin proteínas de origen animal), no solo vegetariano.

Conclusión sencilla: en la HPB, la dieta es una de las bases del tratamiento exitoso.

Incompatibilidad del alcohol con la próstata problemática

He hablado con personas que creían sinceramente en los beneficios del alcohol para la hiperplasia prostática y la prostatitis. Para demostrar lo contrario, es necesario fundamentarlo. Es bastante simple. ¿Cómo afecta el alcohol a la próstata? Tras su consumo, los vasos sanguíneos se dilatan. Todo estaría bien, pero este efecto es temporal, y tras una o dos horas comienzan la deshidratación, el estrechamiento y el espasmo. La sequedad bucal refleja su estado interno. Esto ya es un daño puro; la recuperación de la elasticidad de los vasos requiere horas, no minutos. Incluso dosis moderadas tienen un efecto negativo claro en la próstata. La regla es una: tras cualquier grado de dilatación vascular, ocurre un estrechamiento proporcional. Alcohol y próstata a tratar son conceptos incompatibles.

Están prohibidos no solo el whisky, ron, coñac, vodka y otros licores fuertes, sino también las bebidas alcohólicas ligeras: cerveza y champán (el daño se agrava por el gas carbónico), vino tinto seco e incluso las aparentemente inofensivas: kvas, kumis, kéfir, y encurtidos con vinagre.

Recomendación principal

Todas las demás reglas se encuentran en la metodología de salud “Sin hiperplasia prostática benigna” en el tema de alimentación. Allí no hay repeticiones y todo está explicado con detalle, con la lista de alimentos y la justificación de cada restricción. Solo queda leer y asimilar todo.

Con respeto, autor del sitio, Plotyan Gennadiy.

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