La fisiología de la respiración en la hiperplasia prostática benigna y la prostatitis crónica
Consejo importante del autor
Si es posible, consulte los materiales del sitio en un ordenador de escritorio, portátil o PC todo en uno. Esto facilitará mucho la visualización de la estructura del sitio, la navegación entre secciones y la comprensión completa del contenido. También es posible utilizar un teléfono inteligente, pero debido al tamaño reducido de la pantalla, algunos elementos y la navegación pueden no ser tan claros. La información sobre problemas de próstata se presenta aquí en una gran cantidad de artículos, y cada artículo contiene únicamente beneficios prácticos — sin páginas innecesarias ni publicidad intrusiva.
La respiración y su papel en el tratamiento de la hiperplasia prostática benigna (HPB) y la prostatitis crónica
Movimiento y reposo, firmeza y suavidad, luz y oscuridad, relajación y tensión: en última instancia, entre innumerables comparaciones similares, están la inhalación y la exhalación. Así, el universo ofrece al conocimiento humano una pista: la esencia de la existencia plena consiste en la interacción equilibrada de los opuestos. Sin una comprensión sólida y sin una técnica de respiración adecuada, cualquier intento de mejorar la salud no producirá resultados duraderos, sobre todo en lo que respecta a la recuperación de la salud prostática. El oxígeno que se absorbe a través de los pulmones llega a la sangre y es transportado por los glóbulos rojos a todas las partes del cuerpo; al alcanzar las células, participa de manera clave en las reacciones de oxidación. Sin estos procesos, la vida sería imposible.
La respiración se explica con detalle en la metodología “Sin hiperplasia prostática benigna”. En este artículo, explicaré sus características particulares teniendo en cuenta la individualidad de cada persona y presentaré algunas reglas simples y fundamentales. Al familiarizarse con ellas, podrá evitar errores importantes al ocuparse de la salud de la próstata.
Sólo beneficios y nada más que beneficios
Primero, lo esencial: el proceso de respiración, especialmente si introduce algún cambio en él, nunca debe causar malestar grave, empeorar su bienestar ni generar sensación de fatiga, sobre todo al correr, caminar, nadar o realizar ejercicios específicos para la próstata. Al comenzar cualquier cambio de este tipo, es recomendable practicar el autocontrol.
Analice su estado de manera integral: la calidad y duración del sueño, la tolerancia a la actividad física y el tono vital general. Registre el pulso en diferentes situaciones, así como la presión arterial y la temperatura corporal. Observe incluso cambios en el apetito y en la cantidad de líquidos que consume.
Ahora, hablemos del aire que respiramos. Se trata de una mezcla de gases que contiene, en promedio, un 20,9 % de oxígeno. No importa cómo diferentes teorías interpreten esta composición: esta proporción corresponde a las condiciones naturales de nuestra existencia y es favorable para los procesos de salud.
Uno de mis experimentos arriesgados conmigo mismo
En cierta ocasión, mientras aún buscaba métodos, realicé un experimento sencillo sobre mí mismo. Estando en un espacio pequeño y cerrado, encendí una vela para acelerar el consumo de oxígeno y comencé a respirar de forma profunda y pausada. Coloqué un termómetro en la axila y, tras unos minutos, mi temperatura corporal aumentó aproximadamente cuatro décimas de grado. El exceso de dióxido de carbono provocó una sensación de incomodidad y ansiedad. Mi cerebro me indicó detener el experimento y no repetirlo jamás.
Desde entonces, aprendí una de las reglas clave de un estilo de vida seguro: el aire debe ser lo más fresco posible y con un contenido óptimo de oxígeno. Esto es especialmente importante durante la actividad física, cuando el consumo de aire aumenta significativamente. Incluso en una habitación espaciosa, al realizar ejercicios de gimnasia, la proporción de oxígeno disminuye gradualmente debido a la liberación de dióxido de carbono.
Una ventana abierta no garantiza un intercambio de aire completo, y las corrientes de aire pueden ser peligrosas. Es aceptable ejercitarse con una ventana o puerta de balcón completamente abierta, pero lo ideal es respirar el aire fresco del exterior, que ofrece los resultados más positivos.
Por esta razón, soy escéptico respecto a los entrenamientos de salud en gimnasios o clubes cerrados: es difícil garantizar una ventilación realmente completa. Las actividades al aire libre siempre son preferibles. Por ello, recomiendo encarecidamente, siempre que sea posible, ejercitarse en un parque, en el bosque, en la orilla de un río o del mar, lejos de lugares contaminados, especialmente cuando se trata de ejercicios relacionados con el tratamiento de la hiperplasia prostática benigna o la prostatitis crónica.
Sobre algunos errores de concepto
Aprender los secretos de una respiración saludable no es sencillo. Uno de los obstáculos más importantes son las numerosas recomendaciones contradictorias que a menudo desvían del camino correcto. La ciencia moderna ha estudiado la respiración en profundidad y prácticamente no deja áreas desconocidas. Por ello, si alguien propone “métodos novedosos” o “aparatos revolucionarios para respirar”, conviene actuar con cautela.
Las leyes naturales de la respiración son perfectas por sí mismas; al ser humano solo le queda seguirlas. No respire a través de tubos, frascos con agua, máquinas ni ningún otro dispositivo artificial. Estos métodos, en el mejor de los casos, resultan inútiles. Si tiene dudas, obsérvese desde fuera mientras realiza el procedimiento: esto puede ayudarle a evaluarlo objetivamente. Entre sus pulmones y el aire fresco no debe haber intermediarios.
La respiración combina maravillosamente con la relajación, pero el efecto más potente sobre la salud se produce cuando se combina con una circulación sanguínea activa. Por eso no hay mejor medio que la actividad física razonable. Durante el ejercicio (caminar, correr, nadar) no se debe ahorrar aire. Cualquier ejercicio, realizado sin sobrecargas, será beneficioso.
Existen diferentes enfoques: qigong, yoga, prácticas respiratorias. Incluso si sus principios no se comprenden completamente, la orientación general es correcta: todo lo que estimula la próstata resulta útil. Lo importante es no depender únicamente de los medicamentos si internamente se siente que son innecesarios.
Existe la opinión de que la respiración diafragmática está contraindicada en la hipertensión. Sin embargo, la práctica demuestra lo contrario. Las observaciones con un tensiómetro confirman que la respiración profunda provoca contracciones ondulatorias de los órganos internos y de los vasos sanguíneos, afectando de manera natural la presión arterial.
La inhalación profunda y la pausa posterior ayudan a disminuir la presión, mientras que la exhalación y la pausa posterior la elevan. Cuanto más larga sea la retención tras la exhalación, mayor será el efecto. Por ello, en la hipertensión, no conviene mantener la respiración demasiado tiempo tras la exhalación: unos segundos son suficientes. El exceso de esfuerzo puede provocar espasmos, lo cual es perjudicial. Este ejemplo se presenta considerando que la hipertensión suele acompañar a la hiperplasia prostática benigna.
Con respeto, el autor del recurso dedicado a la sintomatología, diagnóstico y tratamiento de la HPB, Plotyan Gennadiy.

Si le resulta más cómodo, puede familiarizarse con este tema en: Język Polski, Italiano, English, العربية, Türkçe, Deutsch, Français, Português., Українській, Русском.
