Tratamiento de la próstata: caminar con fines de salud, correr, nadar

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Caminar, correr, nadar en la hiperplasia benigna de próstata y la prostatitis crónica

Pregunta

¿Cómo fortalecer la próstata de forma natural? ¿Qué actividad física es más beneficiosa en la hiperplasia benigna de próstata: caminar, correr o nadar? ¿Cómo influye la caminata en la salud de la próstata? ¿Qué tan efectivas son estas actividades en hombres con hiperplasia benigna de próstata y con síntomas de prostatitis crónica? ¿Correr es compatible con la prostatitis crónica o con la HBP? ¿Nadar aporta beneficios a la función prostática? ¿Qué importancia tiene este tipo de ejercicio para la prevención de la prostatitis crónica, para mejorar la circulación sanguínea y el tono cardiovascular, y existen efectos negativos asociados? ¿Qué ejercicios favorecen la función urinaria y la salud masculina general?

Respuesta

El mayor beneficio se obtiene alternando diferentes tipos de actividad física

La estrategia más eficaz para mejorar la salud en casos de hiperplasia benigna de próstata y prostatitis crónica consiste en combinar caminar, correr y nadar. Esta conclusión se basa en más de quince años de experiencia práctica, durante los cuales he analizado meticulosamente mis propias acciones, las respuestas fisiológicas y los resultados a largo plazo, tanto después de intentos exitosos como de fallidos. Posteriormente, estudié a fondo la fisiología humana, el impacto del movimiento en la función prostática y cómo la actividad física estructurada contribuye a la salud masculina. Por ello, mis afirmaciones son fundamentadas y no teóricas. Recomiendo leer el artículo completo para comprender plenamente qué ejercicios son efectivos para la HBP y la prostatitis crónica.

Breve nota sobre fisiología

El movimiento corporal consiste en ciclos continuos de contracción y relajación muscular. El máximo beneficio se logra cuando el mayor número posible de músculos está involucrado en un trabajo estructurado, donde la contracción alterna correctamente con la relajación. Este principio es especialmente relevante para hombres con hiperplasia benigna de próstata o prostatitis crónica.

Existen muchos estereotipos sobre la actividad física terapéutica. Muchas personas creen que correr en la cinta aporta automáticamente beneficios, mientras que nadar en la piscina se percibe como una solución casi universal. Sin comprender cómo el movimiento afecta los procesos fisiológicos internos, estas ideas generan frustración, resultados limitados y mínimo efecto en la función prostática y la salud masculina general.

Hoy en día, muchos hombres intentan mejorar la salud de la próstata mediante el movimiento en casos de HBP o prostatitis crónica, pero estos intentos rara vez se convierten en hábito, ya sea por falta de resultados debido a desconocimiento, o por efectos mínimos. Muy rápidamente, incluso una persona perseverante reduce la actividad al mínimo o la abandona por completo. El problema no es solo la falta de beneficio: los fracasos pueden agravar un estado depresivo ya serio.

En tales situaciones, los pacientes a menudo reciben un “flaco favor” de médicos inexpertos. Sería aceptable si los consejos se limitaran al consultorio, pero muchos profesionales inundan Internet con recomendaciones ineficaces, saturando los motores de búsqueda. He escrito en el sitio que si un médico, ante el diagnóstico de HBP, prescribe medicamentos que suprimen procesos físico-químicos y fisiológicos y al mismo tiempo recomienda ejercicios terapéuticos, esto debe generar sospecha. La formación médica enseña a recetar, pero rara vez explica cómo mantener o recuperar la salud mediante el movimiento, mejorar la circulación sanguínea y fortalecer el sistema cardiovascular. Se requiere práctica personal seria y prolongada, no consejos teóricos desde el consultorio.

Existe además un grupo de médicos que sostiene: “La hiperplasia benigna de próstata no se puede vencer con el movimiento. No se puede vencer de ninguna manera”. Mi pregunta para estos médicos es siempre la misma: “¿Acaso ha comprendido usted perfectamente el universo sentado en su clínica?” Por ello, afirmo con responsabilidad que la HBP y la prostatitis crónica pueden tratarse eficazmente y sin efectos secundarios mediante un estilo de vida saludable, combinando respiración correcta, movimiento estructurado y dieta equilibrada. Para lograr resultados duraderos, también es indispensable el conocimiento.

A continuación, describiré las ventajas y desventajas de caminar, correr y nadar, explicando cómo cada actividad afecta la próstata, la circulación sanguínea, el tono cardiovascular, la función urinaria y la resistencia masculina.

Caminar rápido

La caminata terapéutica en caso de hiperplasia benigna de próstata es accesible para la mayoría de las personas. Sus beneficios incluyen un esfuerzo relativamente suave sobre los músculos implicados, mejora del tono cardiovascular y circulación sanguínea (más adelante explicaré sus beneficios), y un riesgo mínimo de lesiones, que solo ocurre por descuido evidente. La caminata también favorece el retorno venoso y contribuye a la función urinaria en hombres con próstata agrandada.

El principal inconveniente de caminar para la próstata con problemas es que, para muchos, la frecuencia cardíaca no alcanza niveles elevados, ni siquiera con aceleraciones prolongadas. Por ello, el tono final para corazón y vasos permanece bajo, limitando los efectos terapéuticos generales. Para maximizar los beneficios, se recomienda combinar la caminata rápida con ejercicios de respiración y postura consciente, apoyando la salud prostática y ayudando a prevenir la progresión de la prostatitis crónica.

Correr

Correr solo aporta beneficios a la próstata. Se puede practicar incluso en personas de ochenta años, aunque, naturalmente, se necesita una preparación adecuada (estoy seguro de que breve). Correr es tan beneficioso en la prostatitis crónica como en la HBP. Sus ventajas incluyen la posibilidad de activar el sistema cardiovascular de manera más eficaz en ciertas circunstancias, y por lo tanto obtener un efecto terapéutico proporcional al ritmo aplicado.

Entre las desventajas, la principal es el riesgo de lesiones, que no siempre ocurre por descuido. En una ocasión, me estiré un músculo del tobillo al pisar un pequeño desnivel en una pista de concreto. La lesión fue tal que primero tuve que detenerme y luego caminar, sin poder correr durante un tiempo. Observando el lugar, noté que la diferencia de altura no superaba un centímetro. El consejo es simple: busque superficies de buena calidad para entrenar, evite terrenos irregulares y hielo, y manténgase siempre atento y prudente.

La falta de conocimientos básicos puede causar aún más daño. Un ejemplo común: muchas personas desarrollan problemas en la columna vertebral o en las rodillas con la edad, acompañados de dolor, especialmente tras compresiones excesivas. Cuando alguien intenta mejorar su salud corriendo, a menudo cree que solo el trote es beneficioso. En lugar de correr suavemente, amortiguando los impactos y minimizando la carga sobre la columna y las articulaciones, el paciente sacude los músculos activamente y los relaja donde no debe, hasta provocar dolor intenso en áreas problemáticas. Tras estos intentos, es poco probable que quiera continuar y quedará con la percepción de que este tipo de ejercicio no le conviene.

Según mi experiencia, es imposible calcular completamente el efecto de la carga sobre el cuerpo. Muchos factores influyen en el resultado: la periodicidad del ejercicio, las condiciones ambientales y el estado físico. Otra desventaja de correr es que la rutina, si solo se corre, eventualmente puede causar rigidez en ciertos músculos. El cuerpo necesitará descanso prolongado, lo que no siempre es compatible con el proceso terapéutico.

Nadar es increíblemente beneficioso

Nadar. Al realizar un tipo determinado de ejercicio, se activa un grupo específico de músculos y no más. No es necesario explicar ni demostrar que la mayor parte de la masa muscular se activa durante la natación técnica. Al aplicarse correctamente, el sistema cardiovascular alcanza un excelente tono saludable, probablemente el más completo, con mínimos efectos secundarios. Esa es su ventaja principal.

Entre las desventajas, la más peligrosa es el riesgo de hipotermia. Si los vasos sanguíneos se contraen debido al frío, pueden surgir complicaciones, y en consecuencia, empeorar la HBP. Existen limitaciones óptimas de tiempo y temperatura del agua, y si el paciente no las conoce, los problemas son inevitables. Conozco casos en los que personas practicando pesca submarina sufrieron complicaciones, incluyendo retención aguda de orina y cateterización. Tras el incidente, el afectado abandonó la actividad y difundió la idea de que nadar es perjudicial, aunque su percepción estaba distorsionada.

La naturaleza nos ha dotado de manera que casi todas las acciones aportan beneficio si se aplica el principio del “punto medio”. La inmersión en agua hasta un metro ya aumenta la presión sobre el cuerpo en comparación con la atmósfera; a profundidades de 4 a 7 metros, habituales en la pesca submarina, los vasos sanguíneos experimentan un impacto hidráulico que probablemente eleva la presión arterial y provoca un espasmo vascular intenso. Además, en profundidad, la actividad física es mínima: generalmente se nada muy despacio o se permanece inmóvil, aumentando el riesgo de hipotermia, especialmente si las extremidades no están adecuadamente protegidas.

Otra limitación de la natación es que no siempre es accesible. En algunos climas no es posible utilizar cuerpos de agua abiertos todo el año, y la calidad del agua puede ser cuestionable. No todos los lugares cuentan con piscinas adecuadas o a un costo accesible. Idealmente, se debería nadar en piscinas de agua salada; el cloro no es adecuado para todos. Por tanto, la principal limitación es la accesibilidad para muchas personas.

Conclusiones y consejos basados en mi experiencia personal

Citaré la pregunta planteada: ¿qué actividad es más beneficiosa en la hiperplasia benigna de próstata – caminar, correr o nadar, y qué tan efectivas serán estas prácticas en la HBP? Basándome en lo anterior, resumiré todo meticulosamente y relacionaré la respuesta con un ejemplo, ya que de esta manera se asimila mucho más rápido y de forma más completa.

Así es como procedo yo. Todo ocurre de manera cíclica y comenzaré con el día que llamaré el primer día de mis entrenamientos. Hoy establezco el tono de mi musculatura y del sistema cardiovascular utilizando únicamente la carrera. Mis músculos de la pelvis, los muslos, la cadera y las extremidades inferiores funcionan plenamente. Esto está bien, pero la parte superior del cuerpo está menos involucrada, y el aumento de la circulación sanguínea se produce gracias a un grupo relativamente pequeño de músculos.

Al día siguiente, iré a la piscina. El ejercicio en el agua mejora la circulación en todo el cuerpo gracias al trabajo de las extremidades superiores e inferiores, siempre que se nade correctamente y se aplique la fuerza muscular de manera completa. Los músculos que trabajé ayer actúan ahora en un modo mucho más suave; se puede decir que no se sobrecargan, mientras que el tono de los vasos y del corazón, generado por la mayor cantidad de músculos implicados en el movimiento, es igual o superior al del día anterior.

El siguiente día incluye un entrenamiento que combina carrera y caminata. Por ejemplo, tras un calentamiento caminando, se corre con aceleración, luego se camina para recuperar la respiración, y se repite el ciclo si se desea. La carga sobre los músculos de la parte inferior del cuerpo será menor que durante una carrera continua.

El cuarto día consiste en caminata con aceleraciones, sin correr. El tono se establece de manera suave: no hay sobrecarga, pero tampoco inactividad. Al día siguiente realizaré un entrenamiento más activo, es decir, solo correré (repitiendo completamente el ejercicio del primer día y manteniendo así la ciclicidad con cargas óptimas). Los días de descanso se programan según el estado físico y las sensaciones personales. Este tipo de planificación tiene mínimas desventajas y el efecto terapéutico combinado con otras prácticas es muy fuerte.

El daño evidente de estas actividades solo puede ocurrir en un caso que conozco: sobrecargas graves que provocan dolor muscular o rigidez. No incluyo situaciones en las que alguien pueda, sin cuidado, sufrir insuficiencia cardíaca. Con personas sensatas, esto no ocurre. Recuerde que el resultado de cualquier actividad física correcta es la serenidad del cuerpo y la mente, la alegría y la sensación de haber hecho algo beneficioso para uno mismo.

Estoy seguro de que quienes han leído toda la información presentada en el sitio comprenden que el éxito en el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata, como de otras enfermedades, depende de un conjunto de reglas que deben seguirse. Ya lo he mencionado en varias ocasiones. No obtendrá ningún beneficio de los ejercicios si no entiende el papel de la respiración en la fisiología del proceso y no la aplica correctamente.

La importancia de este tipo de actividad física es difícil de sobreestimar. Explico por qué y por qué no se puede prescindir de ella en el tratamiento. La causa principal del desarrollo de la HBP es el deterioro del suministro sanguíneo en los tejidos alrededor de la próstata. Supongamos que esta causa se puede intentar corregir mediante gimnasia especial. Pero si existen problemas vasculares en la zona prostática, es muy probable que también estén presentes en otras áreas del sistema cardiovascular. Correr, caminar y nadar de forma correcta y en condiciones cercanas a las óptimas ejercen un poderoso efecto general sobre todo el organismo. Como dice la gente común: “En aguas estancadas se cría toda la suciedad”. Al realizar estas actividades de manera cíclica y correcta, se acelera continuamente el flujo sanguíneo, y esta circulación cumple una de las funciones curativas más importantes: limpiar los tejidos vasculares y mantener su elasticidad. No conozco procedimientos que tengan un efecto comparable. Comparar el movimiento con la terapia farmacológica sería una tontería; es como preguntar qué es mejor: curar o aliviar el dolor.

Con respeto, Gennadiy Plotyan, autor del recurso web sobre la sintomatología, los matices del diagnóstico y el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata.

En conclusión, quiero señalar que en esta respuesta no se han cubierto todos los detalles sobre correr, caminar y nadar. Otros matices se explican en la metodología “Sin hiperplasia benigna de próstata”. Está disponible en: Русский, Українська, English, Türkçe, العربية, Deutsch, Français, Italiano, Español, Português, Język Polski.
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